— Medio año, no más. Encontraré trabajo, ahorraremos dinero y nos iremos.
Eso había prometido Denis cuando él y Alina llegaron temporalmente al apartamento de Yuri, el padre de ella.
Yuri aceptó ayudarlos.
Pero seis meses se convirtieron en ocho.
Luego en diez.
Denis recibió varias ofertas de trabajo, pero siempre encontraba una razón para rechazarlas.
— Pagan demasiado poco.
— Ese puesto no corresponde a mi experiencia.
— Encontraré algo mejor.
Mientras tanto, Yuri pagaba el alquiler, los servicios y gran parte de la comida.
Alina comenzó a sentirse atrapada entre su marido y su padre.
Una tarde, Yuri dejó unas llaves sobre la mesa.
— Alina, dile a tu esposo que vivir gratis se acabó. O empieza a trabajar y contribuir, o recoge sus cosas y se va.
Alina se quedó paralizada.
En ese momento Denis entró en la habitación.
Había escuchado la última frase.
— ¿Me estás echando?
Yuri lo miró tranquilamente.
— Te ayudé porque dijiste que necesitabas seis meses para volver a empezar. No te prometí mantenerte indefinidamente.
Denis miró a Alina esperando que lo defendiera.
Pero ella permaneció en silencio.
— ¿Tú también piensas eso?
Alina respiró profundamente.
— Llevo meses pidiéndote que aceptes algo mientras buscas el trabajo que realmente quieres. No puedo seguir fingiendo que esto es temporal si tú no haces nada para cambiarlo.
Por primera vez, Denis no tuvo una respuesta preparada.
Yuri no le exigió aceptar cualquier empleo inmediatamente. Le pidió algo más sencillo: demostrar que estaba buscando trabajo seriamente y empezar a contribuir en cuanto tuviera ingresos.
Días después, Denis aceptó una de las ofertas que anteriormente había rechazado por considerar que el salario era demasiado bajo.
No era el trabajo de sus sueños.
Pero era un comienzo.
Meses más tarde, él y Alina pudieron alquilar un pequeño apartamento.
Antes de marcharse, Denis dejó las llaves sobre la misma mesa.
— Ahora entiendo por qué lo hiciste.
Yuri respondió:
— Ayudar a alguien a levantarse no significa permitirle quedarse sentado para siempre.
La condición que Denis creyó que iba a destruir a la familia terminó siendo precisamente lo que lo obligó a recuperar su propia independencia.